miércoles, 13 de enero de 2010

Buenas noticias!

Los esperados cambios y síntomas propios de cualquier embarazo llegarían en cualquier momento. Al menos eso era lo que pensaban Nelson y Patricia. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. En los primeros cuatro meses de gestación, donde generalmente ocurren transformaciones evidentes que afectan mucho a una madre, Patricia no percibió molestia alguna. Era un premio a sus sufridos años donde había experimentado casi todos los meses los síntomas propios de un embarazo, sin estarlo. Ahora, eso era sólo historia. Ni antojos, ni mareos, ni náuseas ni esto ni aquello. Sólo vinieron en contadas ocasiones los agudos dolores de cabeza a que ya estaba acostumbrada; nada más. Alguna vez su esposo experimentó algunos de esos síntomas, pero algo momentáneo y nada por qué preocuparse. Los dos, y ella o él en el vientre de Patricia; los tres, muy felices compartían su idílico hogar.
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